Funcionarios públicos como notarios, registradores y jueces se alían con los criminales para amenazar a los campesinos y obligarlos a vender a precios muy por debajo del valor real de los predios.
Carmelo Márquez siempre tiene una razón para pelear. Todos los días lucha, incansablemente, por defender sus derechos y los de su territorio: los Montes de María, una subregión que comprende 15 municipios de los departamentos de Sucre y Bolívar, al norte de Colombia.
A Carmelo, la vida le ha enseñado a no rendirse. Y cómo no aprender esa lección después de haber sido desplazado forzadamente ocho veces por grupos de guerrilla y paramilitares, ser testigo mudo de la sangre que se derramó con las 56 masacres que ocurrieron en su territorio y ver cómo sus amigos de lucha fueron asesinados por buscar lo que consideraban justo.